quarta-feira, 13 de abril de 2016

VERBUM E OUTROS POEMAS DE ROSSY EVELIN LIMA

VERBUM
Cada palabra articulada 
lleva el peso de las lenguas del mundo, 
marejadas de imágenes, 
caracolas que aún no encuentran 
                 su forma perfecta. 

Cada palabra, fonema absoluto, 
nos da de beber en sus manos 
la idea de un pasado 
que creemos para siempre. 

La palabra,
      la unidad mínima 
de expresión ardiente, 
la base de la experiencia diaria, 
los ecos y el barro 
que se amoldan a nuestra apariencia. 

Cada palabra articulada 
va formando nuestra segunda piel, 
nos llena el paladar 
      con susurros alocromáticos. 

Cada palabra articulada 
es la arena de nuestro mar, 
no existe ola que pueda llevarse el arenal 
           de nuestra orilla,
no hay sal que derrita o evapore 
el grano edificado por la palabra dicha. 

Sin importar la voz 
ni el temblor de la garganta 
la palabra siempre cae a nuestros pies 
convirtiéndose en piedra o en camino.


VERBUM
Cada palavra articulada
sustém o peso das línguas do mundo,
marulhada de imagens,
búzios que ainda não encontram
            a sua forma perfeita.

Cada palavra, fonema absoluto,
dá-nos a beber nas suas mãos
a ideia de um passado
em que acreditámos para sempre.

A palavra, 
        a unidade mínima
de expressão ardente,
a base da experiência diária,
dos ecos e da lama
que se amoldam à nossa aparência.

Cada palavra articulada
vai formando a nossa segunda pele,
enche-nos o céu da boca com sussurros alocromáticos.

Cada palavra articulada é a areia do nosso mar,
não existe onda que possa levar o areal embora
               da nossa beira, 
não há sal que derreta ou evapore
o grão edificado pela palavra dita.

Sem interessar a voz
nem o tremor da garganta,
a palavra cai sempre aos nossos pés
tornando-se pedra ou caminho.


LAS ISLAS
Somos muchas islas,
el río y el sol
oscurecen o aclaran nuestros pies,
las palabras lavan nuestras piernas.

Somos muchas islas,
en ellas construimos laberintos,
alzamos vegetaciones de concreto.
Nos dejamos caer igual que la noche
con rumores de grillos y cavernas.

A veces construimos puentes
y viajamos de una isla a otra.

A veces caminamos sin puentes
esperando renacer en otra orilla.

Somos muchas islas,
debajo de nosotros
se suspenden unos lazos infinitos
que buscan embonar en nuestra nueva vida.

Debajo de nosotros hay una piel color de caña
que busca atarse a nuestra orilla,
que habla la voz de 100 pueblos,
que busca enredarnos
como cuando en lugar de islas
éramos una sola tierra
mecida en alas de águilas, cóndores y quetzales.

Ahora somos muchas islas, 
nos llega la lluvia o la sequía
según alzamos nuestras manos.
Nos alejamos más cada día
y construimos murallas 
con cenizas y ramas secas.

Somos islas,
pero en las mañanas
cuando no hay risas en nuestra orilla
deseamos que nos lleve el viento
y tener un solo nombre.


AS ILHAS
Somos muitas ilhas,
o rio e o sol
escurecem e aclaram os nossos pés,
as palavras lavam as nossas pernas.

Somos muitas ilhas,
nelas construímos labirintos,
alçamos vegetações de concreto.
Deixamo-nos cair igual que a noite
com rumores de grilos e cavernas.

Por vezes construímos pontes
e viajamos de uma ilha para outra.

Por vezes caminhamos sem pontes
à espera de renascermos noutra beira.

Somos muitas ilhas,
por baixo de nós
flutuam uns laços infinitos
que tencionam ficar na nossa vida

Por baixo de nós há uma pele da cor da cana
que tenciona ligar-se à nossa beira,
que fala a voz de cem povos,
que tenciona enlear-nos
como quando em vez de ilhas
fomos uma só terra
mexida nas asas das águias, condores e quetzais.

Agora somos muitas ilhas,
chega-nos a chuva ou a seca
enquanto erguemos as nossas mãos.
Afastamo-nos a cada dia mais
e construímos muralhas
com cinzas e ramos secos.

Somos ilhas,
mas nas manhãs
quando não há risos na nossa beira
desejamos ser levados pelo vento embora
e termos apenas um nome.


COYOLXAUQUI
Somos muchos los que heredamos tus cascabeles,
vamos adornados, nuestra ropa es la llave
que promete abrirnos el cielo, 
pero somos pobres, no es este nuestro tiempo.

Nos afligimos en nuestras casas
y vamos cargando nuestros cascabeles
a otras patrias
donde la tierra
tal vez nos sonría. 

Aquí no hay nada para nosotros,
tu hermano hace su ronda por todas las calles.
El único tributo que acepta es nuestra sangre.
Le hemos dicho que somos hermanos,
que nuestros cascabeles son la celebración,
que nuestra lengua no ha probado el odio.

Tú sí nos escuchas, Coyolxauqui, 
nos mandas tu luz 
para que podamos cruzar las fronteras.

Es un brillo eterno lo que nos rodea.

Es un palpitar sentirte revivida
en nuestros cascabeles, 
sentirte en cada paso
y sabernos estrellas, 
alcanzando poco a poco
un pedazo de tu cielo.

COYOLXAUQUI
Somos muitos que herdámos os teus cascavéis,
vamos adornados, a nossa roupa é a chave
que promete abrir-nos o céu,
mas somos pobres, não é este o nosso tempo.

Desconsolamo-nos
em nossas casas
e vamos carregando os nossos cascavéis
para outras pátrias
onde a terra
talvez nos sorria.
 
Aqui não há nada para nós,
o teu irmão faz a sua ronda por todas as ruas.
O único imposto que aceita é o nosso sangue.
Dissemos-lhe que somos irmãos,
que os nossos cascavéis são a celebração
que a nossa língua não experimentou o ódio.

Tu sim nos escutas, Coyolxauqui, 
envia-nos a tua luz 
para podermos cruzar as fronteiras.

É um brilho eterno o que nos rodeia.

É uma palpitação sentir-te revivida
nos nossos cascavéis,
sentir-te a cada passo
e sabermo-nos estrelas,
alcançando devagarinho
um bocado do teu céu.


© Texto: Rossy Evelin Lima
© Tradução: Xavier Frias Conde

domingo, 10 de abril de 2016

TRÊS POEMAS DE MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

[La mirada insolente]
para Ana Orantes, a quien su exmarido prendió fuego un 17 de diciembre de 1997
La mirada insolente
es una forma aguda como un clavo en la tierra,
contiene una porción horrible de sí misma
y apenas imagina
la depauperada humillación de estar
como si no,
del cuerpo que se arruga
y se encoge en su nudo primerizo
volviéndose ceniza, haciéndose invisible
materia degradada por el odio,
la paja que se prende con blandura.

La mirada insolente
acompaña a la mano, a la pierna insolentes
para apresar el cuerpo con el garfio del miedo
porque ella está tan sola y ya vencida,
herida de la queja y azotada
con el tizón de espanto que lleva el que es su ángel
del mal o de la ira.

La violencia insolente
hace temblar los márgenes del cuerpo
y en su lenta combustión como de encina
la tinta de las venas escribe ese calvario
cuando era profanado el templo de la carne
y en el aire se anotan garabatos, grafitis
con la voz enfangada y sucia de ese grito
que calcina los labios, las cuerdas de la boca,
“porque yo no sabía hablar
porque yo era analfabeta
porque yo era un bulto
porque yo no valía un duro”.

Oh cuerpo de papel para la hoguera.
(de El ángel de la ira, 1999)

[O olhar insolente]
para Ana Orantes, queimada viva pelo seu homem a 17 de dezembro de 1997

O olhar insolente
é uma forma aguda como um prego na terra,
contém uma dose horrível de si próprio
e mal significa
a depauperada humiliação de ficar
como se não
do corpo que se enruga
e se encolhe no seu nó principiante
virando cinza, tornando-se invisível
matéria degradada pelo ódio,
a palha que se prende com moleza.

O olhar insolente
acompanha a mão, a perna insolentes
para atrapar o corpo com o gancho do medo
porque ela está tão sozinha e vencida,
ferida na sobrancelha e surrada
com o tição de medo que leva quem é o seu anjo
do mal ou da ira.

A violência insolente
faz tremer as margens do corpo
e na sua lenta combustão como de azinheira
a tinta das veias escreve esse calvário
quando era profanado o templo da carne
e no ar se escreviam garatuja, grafitis
com a voz enlameada e suja desse grito
que calcina os lábios, as cordas da boca,
“porque eu não sabia falar,
porque eu era analfabeta,
porque eu era um vulto
porque eu não valia um tostão”.

Oh, corpo de papel para a fogueira.


[Elefantes]

Como los elefantes, la mujer
se inquieta ante los huesos de su especie,
mueve nerviosamente la cabeza,
se extravía y tropieza en su dolor.
Los esqueletos largos, mascarones
que arrojaron el mar y el pleistoceno
para dormir, lavados por el agua
hasta volverse láminas de luz,
son una herida abierta y silenciosa
que los grandes mamíferos levantan
con tal delicadeza, con colmillos
en su arabesco y su melancolía.
Porque los elefantes, la mujer,
elevan la osamenta de los suyos
y los acunan con sus grandes dientes,
los mecen con pasión y con trastorno.
Como los elefantes, la mujer
cubre su piel de arena y de termitas,
arroja a sus costillas, su espaldar
la tierra de sus muertos, se recubre
de su aspereza seca, ventolera
o ráfaga de tiempo calcinado
y canta lentamente una canción
que en su baja frecuencia, solo escuchan
congéneres lejanos, primordiales.
Cuando pinta sus dientes de marfil,
dentina opaca y blanca, romboidal
que prestigia su boca y su alegría,
la mujer talla en ellos la aflicción
preciosa, endurecida como laja
que atraviesa la luz y la somete.

(de Atavío y puñal, 2012)



[Elefantes] 

Como os elefantes, a mulher
inquieta-se perante os ossos da sua espécie,
mexe nervosamente a cabeça,
extravia-se e tropeça com a sua dor.
Os esqueletos longos, mascarões
que aventaram para o mar e o pleistoceno
para dormir, lavados pela água
até se tornar lâminas de luz,
são uma ferida aberta e silenciosa
que os grandes mamíferos erguem
com tal delicadeza, com caninos
no seu arabesco e a sua melancolia.
Porque os elefantes, a mulher,
alçam a ossamenta dos seus
e os aninam com os seus grandes dentes,
os mexem com paixão e com toleima.
Como os elefantes, a mulher
cobre a sua pele de areia e de termites,
lança as suas costelas, as suas costas,
a terra dos seus mortos, recobre-se
da sua aspereza seca, ventaneira
ou lufada de tempo calcinado
e canta lenta uma canção
que, na sua baixa frequência, é apenas escutada
por congéneres remotos, primordiais.
Quando ela pinta os seus dentes de marfim,
Dentina opaca e branca, romboidal
que prestigia a sua boca e mais sua alegria,
a mulher esculpe neles a aflição
preciosa, endurecida como uma laje
que é atravessada pela luz e a submete.



[En el aire, la piedra]

En el aire, la piedra ya no duele.
Cuando rueda, recorre con violencia
la edad que se camina hasta ser bronce
y transforma en herida cada lasca.

Limadura, fracción con que el lenguaje
despedaza la piedra en sus dos sílabas
como vocablo hendido y estilete
que afila la humildad de la derrota
para ofrecer la dádiva del miedo,
la floración solar del sacrificio.

Piedra cuchillo, caracola de aire
que encierra los sonidos de la tribu
en el tambor solemne de la guerra,
en la angustia y pezuña de animal,
en la desesperada turbación
con la que Gaza sangra por sus cifras.

Sin embargo, la piedra se resiste.
No está dispuesta a ser domesticada.
Hay en su corazón un alto pájaro.
Hay en ella arrecifes, elefantes,
caminos y escaleras, soliloquios,
las circunvoluciones, el destino,
el álgebra, la luz de las estrellas,
el abrazo de Abel y de Caín.

Hay en su corazón un alto pájaro.
Cuando vuela en el aire, ya no duele.

(de Fiebre y compasión de los metales, 2016)



[No ar, a pedra]

No ar, a pedra já não dói.
Quando roda, percorre com violência
a idade que caminha até se tornar bronze
e transforma a ferida em cada lasca.

Limadura, fração com que a linguagem
esfaragulha a pedra nas suas duas sílabas
como vocábulo fendido e estilete
que aguça a humildade da desfeita
para oferecer a dádiva do medo,
a floração solar do sacrifício.

Pedra cutelo, búzio de ar
que chói os sons da tribo
no tambor solene da guerra,
na angústia e o peçunho do animal,
na desesperada turbação
com que Gaza sangra pelas suas cifras.

No entanto, a pedra resiste-se.
Não é pronta a ser domesticada.
Há no seu coração um alto pássaro.
Há nela arrecifes, elefantes,
caminhos e escadas, solilóquios,
as circunvoluções, o destino,
a álgebra, a luz das estrelas,
o abraço de Abel e de Caim.
Há no seu coração um alto pássaro.
Quando voa no ar, já não dói.

© Texto: María Ángeles Pérez López
© Tradução: Xavier Frias Conde